Un Muppet es, ante todo, un observador de la realidad con un poco más de talento que Santo Biasatti y bastante menos que Truman Capote. Desde su balcón, el Muppet registra, cataloga y analiza aunque queda saber si sus conclusiones reportan algún bien para el conocimiento universal. A no engañarse con sus apreciaciones pretendidamente objetivas: en la mayoría de ellas el Muppet se juega sus odios personales, sus sueños incumplidos y sus fantasmas del pasado. En sus buenos días (es decir, cuando la realidad se empeña en bajarlo del balcón a cascotazos), este personaje sabe reconocer la viga en el ojo propio, aunque más de una vez necesita de otro Muppet que lo sacuda un poco para tal fin.
2 comentarios:
Queridisima muppet:
Por un 09 sin amores transilvanicos o perrubelos, a todo crayon :-)
Multibesos
pod4875
pirory4872
mull5746
help6874
gong633
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