lunes, 21 de julio de 2008

Desbarranking suit



Aquí una apropiada vestimenta Barry Gibb (sin zapatos blancos para evitar angustia innecesaria).
Ahora sí: barranca abajo de cabeza al cenotafio de las Malvinas en Plaza San Martín.
Aunque tal vez deba esperar unas semanas... Si bien La Mujer Imperfecta goza de inmejorable estado atlético, la Trotamundos anda con pierna ortopédica/bota de ski gracias a un esguince causado por hacer trencito con Mafalda y otros personajes extravagantes en una fiesta donde sonaba Rafaela Carrá. Luego, en la guardia del Alemán, Jesús la trasladó en silla de ruedas por los oscuros pasillos de radiología y Habló con Ella. La diferencia es que Ella le contestaba.

Gracias a Mr_Wrong por este aporte.


Dialoguitos

Por Muppet M y Muppet S

Muppet S dice:
bueno, es como evangelina anderson, digamos

Muppet M dice:
qué linda que es esa chica, por dio

Muppet S dice:
re

Muppet S dice:
es un gato

Muppet M dice: obvio

Muppet S dice:
pero un gato lindo. Como pamela david pero con más lomo.

Muppet M dice:
más linda que pamela david. Y no puede tener ese culo

Muppet S dice:
yo le tocaría el culo

martes, 15 de julio de 2008

Mañana

Por Mujer Imperfecta

Ella duerme sabiendo que existe una buena posibilidad de despertar en un lugar distinto. Al abrir los ojos, descubre que estamos en medio del campo. Se levanta como puede, camina, corre y trepa el alambrado para, a los gritos, llamar a los caballos y a la oveja guachita que se esconde en el monte. Por la tarde visitamos el corral de los patos: ella los persigue, da la vuelta al árbol y llega hasta el bebedero de las gallinas. Alguien, en un descuido, deja caer un huevo. La tierra absorbe la clara. Los patos y las gallinas corren, se empujan para comer los restos de yema desparramados en la tierra. Alguna de esas gallinas debe ser la madre, pienso mientras Ella mira la escena con esos ojos abiertos de cuando yo la veo y sé que entonces entiende, que entiende todo. Después vamos hacia el lado de la casa y el perro que nos esperaba detrás de la cerca del gallinero lame los restos de yema que los zapatos de Ella dejan en el pasto. No quiero pensar en mañana. Pronto va a ser de noche, es demasiado tarde y está demasiado oscuro para que ella trepe, como trepa ahora, hasta lo alto del molino. Alguna vez, pienso, yo también fui así de audaz.

jueves, 10 de julio de 2008

Tipititapitipum


Por Muppet M

Uno de mis peores defectos es ser muy irritable. Me exasperan gestos insignificantes de gente anónima. Por ejemplo, no soportar el jogging de una señora que está delante mío en una fila. Cuando una boludez me irrita no puedo concentrarme en otra cosa que eso que me molesta. Entonces, los cinco minutos que conviviré con la visión de ese jogging serán los peores de mi vida.

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Una de mis compañeras de trabajo es buena, pero no la soporto. Detesto el tono que usa cuando habla por teléfono y habla por teléfono el 80% de su tiempo. Y toma un brebaje que revuelve cada 3 segundos. O se enoja y se queja (también, el 80% de su tiempo) y como es inglesa putea en londinense y grita "ooouuu noooouuu" y yo me contengo para no hacerle burla (a veces, cuando nadie me ve, le saco la lengua).

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Hay gente que declama obviedades como grandes revelaciones y que cree que ser sensible todo el tiempo es sinónimo de algo que estaría bien. A mí me hace un ruido tremendo, pero prefiero fingir asombro. A veces es más fácil que explicar cosas.

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Por momentos creo que está mal ser así, que está mal querer dar mil patadas justicieras a cualquier imbécil. Que todo el mundo debería caerme bien porque de lo contrario terminaré comprobando que soy una energúmena.

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Y entonces trato de refutar que soy una intolerante. Y entonces me obligo a tragarme personajes pedorros, a reprimir el zarpazo con el que le cruzaría la cara a más de uno, nublo un poco la vista para que ciertas cosas dejen der ser tan notorias.

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El otro día compré por internet (a veces lo hago, no me gusta empujar el changuito en el super, tienen las ruedas torcidas y me convierto en mala onda. Una vez una señora me pidió si podía cargar el monto de mi compra a su discoplus -yo no tengo discoplus- y le dije que no porque no se me cantó la gana. Ahora siento tanta culpa que ofrezco que todos carguen su discoplus y absorban la plusvalía de todos en sus tarjetitas). Bueno, compré por internet y, entre otras cosas, compré dos calabazas. Duran mucho, quedan lindas puestas ahí en mi changuito al lado de la heladera, entre las cebollas y los ajos. Y, sobre todo, duran mucho. Pero me trajeron una que más que de jardín, esta ya iba al primario.
Nunca en la vida había visto una calabaza podrida. Lo máximo que logré fue pudrir huevos (esos sí que pueden estar una eternidad en la heladera, como la paciencia de algunas personas. No de la mía, claro está).
Me pareció un evento tan extraño, tan novedoso que ni siquiera me indigné.
Me di cuenta que lo que me indigna es lo que no me provoca curiosidad.
Las visiones que se logran con una calabaza podrida.

sábado, 21 de junio de 2008

Necrológicas

Por Muppet M

Y llegó el día en que me engripé tanto que creo que me morí.
Tras incubar vaya a saber qué cosa inoculada en algún tiempo que desconozco, caí semi inconsciente del agotamiento y no me levanté sino hasta casi 5 días después. No podía leer, ni ver tele, ni sostener ninguna conversación con las personas que me venían a ver, hubo quien incluso me instaló wi fi para que yo pueda navegar desde la cama (y así es como se ganó un lugar en mi corazón).
Tuve tanta fiebre que deliré hasta convertirme en una especie de Linda Blair o en algo parecido a un medium que dialoga con los muertitos, Michael Jackson bailando Thriller, yo desde la cama hacía así con las manitos, mientras de la nada se abrieron los sarcófagos de los ex files que se enteraron lo del wi fi y con la excusa de visitarme vinieron a asustarme en patota: los prehistóricos, los antiguos, los que revivieron, los que nunca se fueron, los que nunca volvieron, los nuevos, los que serán ex, los que nunca se sabe, los que vuelven a ser, los que nunca serán... Bailen, bailen, desplieguen su aroma a Tánger, recuerdos en descomposición. Vamos, muestren su gracia.

Fiambre, momia, cadáver, esqueleto de placard... Todos iban a parar a la fosa. No importó si había sido de muerte natural, enfermedad, se suicidaron o yo los maté, bye, se van, juiiira luz mala. Palada de tierra.
Hasta que le llegó el turno y no supe que hacer. Tenía pulso, estaba agonizante, muy parecido a mí en estado gripal. Casi que me pedía el rifle sanitario, me miraba con esos ojitos. Pero no tuve el valor. Y también sentí miedo: de que se convirtiera en zombie y me aceche en alguna esquina inesperada de la ciudad, en una cornisa, detrás de una puerta, ahí en el vértice donde dicen que se amontona lo que no fluye.
Intenté respiración boca a boca, abrazarlo para darle calor, hablarle para que no se desmaye, masajes en el corazón... No había grandes signos vitales, pero los ojos todavía le brillaban mucho, y me miraban como si yo fuera inalcanzable, como si él no pudiera alcanzarme cuando era tan fácil todo, no había que hacer nada.
No supe qué hacer con él, como él tampoco nunca supo que hacer conmigo. De pronto me subió más la fiebre. Tiritando, fui a buscar hielo y ahí se me ocurrió, entre la carne picada y las presas de pollo: entraba justito.
Tal vez se quede ahí como Walt Disney, un mito eterno. Tal vez un día haya razones para descongelarlo, aunque más no sea para comprobar la fecha de vencimiento. O en una de esas, cuando vuelva el calorcito, se convierta en un helado de turrón de chocolate que volverá a derretirse mientras yo también me derrito mientras sucede la combustión espontánea que consume todo alrededor.

miércoles, 4 de junio de 2008

La piñata del rock'n rollnn

Muppet S: yo creo que entre todos deberíamos poner el 10% de nuestro sueldo para mantener a capusotto, que nunca más tenga problemas de guita y que se dedique a hacer un programa por semana de acá a para siempre.

Muppet M: si no fuera tan drogón me casaría.

Muppet S: No es drogón.

Muppet M: entonces es oficial, me caso.


Cambio climático

Por Petite Séverine

No es ninguna novedad: a la mañana está templado y al mediodía cae una lluvia ácida en forma de toneladas de limones.Lo impredecible de todo se vuelve más evidente con esta inestabilidad. Y yo me vuelvo más inestable, vulnerable, una hojita al viento como Forrest Gump, una caja de bombones donde nunca se sabe qué vendrá después.

Salgo en manga corta y mi día sigue de largo y se hace de noche y entonces de la nada hace bajo cero. Y por eso entro ahí, a cualquier lugar y le digo: "tengo frío, dame algo". Y entonces me da lo que necesito (algo de lana, lo que sea).

La tibieza de hilos tejidos en tono café con leche me reconfortan y a ella también: sinuosa, indetectable, diagonal, acecha mi entresueño de calor reciente "no sabés qué bien que quedaría acompañar todo eso con una faja color tostado". Me rodea con las 113 maneras de usar un collar en tono frambuesa, teje de la nada un pañuelo chocolate, despliega unos volados en matices durazno, mirá qué dulzura, qué suavidad, bombón asesino, un instante antes de lo que después será una madeja de texturas y colores, broches, colgantes, sombreros, pashminas, hebillas, carteras, tules, serpentinas, cascabeles, papel picado, plumas, hilos de seda, lana rústica, cuero ecológico, leopardo, tachas, bolsas ziploc, cuerdas, silver tape, gasa, parafina, epoxy y ya no tenés frío, ¿nocierto?